Ya hemos dicho, lo que en cierta manera deriva del significado de Cristiano, seguidor de Jesús o antiguo seguidor de Cristo. En el libro de los Hechos, se encuentra la primera vez esta palabra, como un término despectivo a lo que también se le denominaba la secta de los nazarenos, o los del camino, grupo creciente que un Joven Saulo de Tarso dedicó algún tiempo enfrascado en la idea de exterminarlos cual genocida y dictador que reprime una región, pero hoy no hablaremos de los tiempos y visiones pristinas, ni medievales, ni aún de los tiempos reformistas. Hoy quiero enfocarme en el arquetipo contemporáneo de cristiano, y más específicamente del que adhiere a una Iglesia Protestante, en mi caso y experiencia particular, el 80% de la composición de las iglesias protestantes, al menos en Chile, no son las iglesias tracicionales (luteranos, calvinistas, bautistas, etc). Sino una corriente reformada que serían los pentecostales, pero no aquella concepción "americana" ni tan carismática de los pentecostales estadounidenses o del centro de América, sino de "Metodistas pentecostales", según entiendo un caso único y además curioso en el Mundo, aún así hay concepciones comunes en muchos cristianos, quisiera siempre hacer la excepción con el "arquetipo" católico, ya que producto de la separación y posterior subdivisión de muchas denomonaciones reformadas se ha ido cada vez seprando y diferenciándose entre protestantes y católicos, aunque me parece que hay algunos varios asuntos morales y teológicos que tienen en común.
Comencemos:
No quiero hacer una lista, ni una enumeración descriptiva, más bien pretendo ir apuntando ciertas convenciones que me parecen comunes y aceptadas.
El cristiano, no bebe alcohol, no fuma ni consume drogas [ilegales], no participa de fiestas, en lo posible no baila y no se comunica por medio de un vocabulario vulgar, al parecer no escucha otra cosa en su diario vivir que "alabanzas" y coros de la iglesia. Comunmente se le conoce como una persona pacífica, ordenada, respetuosa, algunos los tildan de "buenos". Esto es a muy grandes rasgos lo que un cristiano "debe" cumplir (en lo superficial) para ser visto como tal, si no se aprecia a simple vista la gran mayoría de estas características, ponemos en duda su fe, cuestionamos su actuar y nos parece que es inconsecuente con lo que habla y no practica.
Quisiera añadir algunos aspectos estéticos (para dar más énfasis al mundo pentecostal), los varones tienen el cabello corto (como un militar), su barba rasurada, su vestimenta para acudir al templo o al punto de predica es un terno o ambo (bestón, pantalón de tela, zapatos, camisa y corbata, una vestimenta formal), además su vocabulario es en cierta manera común para la liturgia e incluso fuera de ella. En el caso de la mujer, la vestimenta es formal, aunque los tiempos actuales contemplan un modelo formal de pantalón femenino, en este caso (al menos extricto de los pentecostales) sólo nos remitiremos a la falda de preferencia que llegue hasta las rodillas; el cabello de la mujer es contrario al modelo que se intenta generalizar en el varón, y este es largo, podemos dar como ejemplo aquel cabello de las hermanas que incluso con mucho "temor" se cortan muy pocas veces, no pretendo decir que en todos los casos sea así, sino que podríamos dar mayor realce colocando este modelo de estilo de llevar el pelo largo y sin atar (en su mayoría) como un ideal. Sin desviarme del tema y a modo de crítica, me llama en gran manera la atención el caracter pasivo que adquiere la dama dentro de los cultos pentecostales (en otras denominaciones encontramos pastoras que administran iglesias), aludiendo a ser ellas la ayuda idónea; del hermano que es oficial; del pastor enviado al ministerio; del obispo que preside las corporaciones, siempre atenta, siempre servicial, en algunas iglesias la mujer no tiene, por así decrilo "derecho" a llevar un culto desde el Altar (o púlpito) sino, que desde una mesa o pequeño estrado.
Desde una perspectiva que no contempla destacar el fervor ni la "fe" de los creyentes que tienen las características que mencioné recién, creo que falta otro aspecto importante, y es la disposición y cierto carisma o "especialidad" que acompaña a un "cristiano", veo a muchos alegres "contentos con lo que tenéis ahora", no quiero ser categórico con mis palabras, pero me da la impresión de que existe una cierta miopía voluntaria y también inducida por el miedo a no conocer más allá el mundo exterior, puesto que es malo y trae males quien da vuelta las espaldas a Dios, ahí veo inocencia. Creo que de manera muy superficial queriendo lograr un modelo que abarque casi todos los aspectos, sin mencionar el contexto socio-cultural en el que se encuentra inmerso al menos el mundo pentecostal; es a grandes rasgos lo que denominamos de cristiano, sin olvidar que la vida de estos hermanos gira en torno a dos elementos (1) Cristo y (2) La iglesia, muchas veces el segundo adquiere mayor relevancia que el primero, podría agregar la Palabra, pero me parece que está contenida en Cristo.
Ahora, es recomendable que busquemos el argumento o algún motivo en donde estos modelos queden obsoletos (no por ser antiquisimos o queramos denominarlos conservadores), sino que carezcan de consistencia en el fondo, en la doctrina y profundidad del evangelio. Creo que la manera en que este modelo de cristiano se hace insostenible, es que es de fácil reproducción. Un día escuché un testimonio de un joven que recibió a Cristo y su manera de "inaugurar" su vida en una comunidad cristiana no es por medio de una conversión espiritual (lo digo en lo que podemos observar), sino que se remite a "comprar un terno y cortarse el pelo", es decir. en cuanto yo me corte mi cabello y vista de cuello y corbata soy evangélico, no quiero encasillar a toda organización o iglesia que de corazón sincero busca a Dios y esta es la manera en cómo van al templo, sino hago énfasis en la facilidad con que podemos repetir el patrón, quizás como un regimiento, todos los soldados más menos iguales en vestimenta, en estatura y en obediencia. Y no sólo los aspectos de indumentaria, sino en la forma en que participamos de los cultos, quizás creo que porque cumplo con muchas características de "un cirstiano" voy por buen camino, hago lo que todos hacen, digo lo que todos dice, repito, reproduzco el modelo que hace ya 107 años se tenía en la Iglesia Metodista en Valparaíso, y ¡No busco una reforma de fondo, sino que mi reoforma es de forma! De lo externo de mi ser, puedo cambiar mi vestimenta, mi manera de vestir, incluso mi vocabulario o manera de pensar, pero claro, ya no soy el mismo, pero ¿La eficacia de la Palabra de Dios ha penetrado mi vida?
El cristiano ideal, creo que se queda en aquellas concepciones generales y comunes que se repiten, debemos valorar a quienes tratan de encontrar nuevamente, con una entrega genuina una búsqueda hacia Dios, tal como lo hacían los primeros pentecostales, tal como también aspiraban los primeros reofrmadores en contra de una iglesia que se había vuelto corrupta. ¿Cómo reconocemos a un cristiano ideal? ¿Es por lo que viste, habla o demuestra? En ese caso ¡Qué fácil es ser cristiano! Obviamente oomitiendo aquel detalle de cargar la Cruz de Cristo, hasta la muerte, una muerte de mi mismo, una decadencia y entrega de mi mismo a Dios.
Dios nos bendiga
Hasta la próxima
Hasta la próxima

