lunes, 1 de agosto de 2016

Defensores de la Verdad (nuestra verdad)


Enfrascarse en discusiones con personas que creen estar en la plena razón es algo muy desilusionante, sin embargo aquella persona (pudiendo ser nosotros mismos) lo que hace es desplegar un abanico de argumentos que para él mismo son más que convincentes. Vemos este tipo de personajes en el ámbito económico, político, científico y no puede faltar el religioso. 

Creo que las mayores discusiones referentes a Dios o en cuanto a su existencia parten de la ciega y negada actitud de escuchar los argumentos del otro, si se da al contrario, aquel debate es enriquecedor y cada persona involucrada puede aprender de quien tiene al frente, creo que eso es bastante constructivo

Pero cuando quiero imponer mis cosmovisiones a los demás, quiero que el que me está escuchando acepte de manera casi automática lo que pienso y sea uno más del grupo que compongo. Pienso que esta acción nace de la plena convicción de que lo que creemos es tan benéfico que el resto debe ser como nosotros, el sistema en el que estamos involucrados es prácticamente perfecto.

Dentro de la historia tenemos dos ejemplos (un tanto reiterativos) que sirven para graficar lo que quiero decir:

Un joven, Saulo de Tarso enfrascado en erradicar los seguidores de un tal Jesús de Nazareth, no sólo en los alrededores de Judea, sino que también en la provincia de Siria. Este "celo" que sentía por las cosas de Dios, en cierta manera es admirable la pasión con la que ejecutaba tales actos, siempre creyendo que de esa manera agradaba a Dios y guardaba la enseñanza que había recibido desde su infancia, inmerso en una religión antiquísima, llena de tradiciones y figuras clave.

Otro ejemplo es Martín Lutero, antes de desatar la reforma en los principados alemanes, aquella devoción a Dios y a su Iglesia, al Sumo Pontífice de Roma como Vicario de Cristo y representante legítimo de él en la Tierra, creo que no había hombre más leal y devoto a esta institución en su tiempo que el máximo exponente del protestantismo a partir del Siglo XVI.

Mis ejemplos, burdos y reiterativos, los quiero emplear y relacionar de la siguiente manera, ambos personajes tuvieron un vuelco radical en sus vidas, de alguna manera tuvieron un encuentro con Dios mismo que hizo que sus propias convicciones (en su mayoría) tomaran un vuelco a hacer algo que hace un tiempo en sus vidas jamás habrían hecho ¿Cómo sería este mundo si Lutero nunca se hubiera separado de la Iglesia romana? O también podemos pensar ¿Un Saulo de Tarso que consiguió erradicar a los cristianos en todo el imperio romano?

¿Nuestras convicciones son lo suficientemente fuertes como para ponernos en pie de guerra y defenderlas con uñas y dientes? Vemos en muchas personas esa pasión, esa energía alzando la bandera de lo que quizás nadie se atreve a defender o argumentar a favor....
Vemos y conocemos dentro de iglesias y congregaciones a hermanos y hermanas que con sinceridad de corazón sostienen un sistema que en muchos casos es el único que han conocido, defendiendo ya no solamente lo que podemos llamar la verdad de Cristo, sino que  también intereses de terceros mal fundamentados en las escrituras. Esos personajes son los que acaparan tribuna en la televisión, dando en más de una ocasión una mala imagen de lo que significa ser creyente en Dios, en ser evangélico....

Creo que aquella energía, aquella voluntad de colaborar Dios no la desprecia, pero, esto ha dado pie a que se propaguen múltiples versiones e interpretaciones de un mismo mensaje (entendiendo que la interpretación de la palabra de Dios no es privada). Y tenemos como resultado a iglesias, hermanos y hasta familias dividiéndose por causa de que defendemos nuestra verdad y nos cegamos a escuchar al otro....


Que Dios nos muestre el camino Siempre

sábado, 9 de julio de 2016

¿Qué significa ser cristiano?



 ¿Nos hemos preguntado alguna vez el significado profundo de denominarnos "cristianos"?



El término cristiano, si bien, comenzó como un título despectivo hacia los seguidores de Jesús, poco a poco fue ganando terreno en los días nacientes de la religión judeo-cristiana, y es, en nosotros, primeramente creyentes, cristianos, protestantes, evangélicos y pentecostales que debe cobrar un sentido profundo y claro de lo que somos.
Ser cristiano, nos quiere dar a entender, que aceptamos a Jesús como el Mesías (el Cristo), redentor de la humanidad, de la casa de Israel, al mundo, y que los que creen en él, por muy diversa que sea esta creencia, nos hace cristianos. De ahí nace denominar “cristiandad”, de manera cosmopolita y variada, el número de pueblos y etnias que siguen esta creencia.
Sabemos que la gran división del cristianismo es entre catolicismo y protestantismo, dos visiones que parecen ser antagónicas, pero en esencia comparten mucho en común. La teología es base para entender las interpretaciones en torno a esta particular creencia en occidente.
A nosotros, de manera general, un cristiano, debe cumplir con ciertos requisitos distintivos de las demás religiones y creencias, y creo no equivocarme, de que uno de esos elementos es la piedad, el mostrar misericordia, quizás como llamando la atención del resto y proclamando tener misericordia del menesteroso, de hecho, muchas órdenes de caballeros cruzados, como los hospitalarios, nos hacen alusión a movimientos y sentimientos de buen amor al prójimo.
Pero estas aclaraciones no nos dejan un conocimiento o una reflexión profunda acerca de ser cristiano, ¿Qué nos hace distintos? Dentro de algunas ramas del protestantismo se predica en contra de la “religión”, haciendo una relación muy estrecha con “tradición”; y además argumentan de que “el evangelio no es una religión”. En mi opinión, toda creencia en un ser inmortal, una deidad, es llamada “religión”, ahora si esa doctrina la ejercemos sin cuidado y sin un sentido claro, caemos en un error.
Hay algunos términos que nos exhortan a ser sumisos completamente, a ver los errores del otro, pero, de igual manera a avalar sus actitudes, puesto que “es el elegido”. Se nos enseña a no cuestionar a Dios, poniendo en ello una gran condenación. Mas, viendo el ejemplo de Cristo, él arremetió contra lo establecido (por la mano del hombre), no dudó en enrostrar los errores que cometían las autoridades religiosas del judaísmo, ¿Debemos ser nosotros insubordinados? De ninguna manera, Dios es ordenado y disciplinado, no obstante, nuestros orígenes, como protestantes, son de insurrección a la autoridad de Roma, en aquellos años una falta terrible, era como rebelarse contra Dios mismo. Sin embargo, los resultados de la reforma conmovieron a toda la cristiandad occidental (puesto que en oriente, la iglesia ortodoxa no sufrió casi influencia).
Aún así, tocando el punto de ser, en cierta manera polémico, no hemos dado con el término o descripción correcta de la pregunta inicial, ¿Ser cristiano se traduce en?: ¿Ser obediente, ser piadoso, ser subversivo, ser creyente? Pienso, que estas cualidades pueden identificar a más de alguno con un cierto ideal de cristiano, el caballero romántico que cabalga a la cruzada a defender su fe y su país de la influencia y dominio del Islam. El cristiano servicial, que cumple sus labores dentro de una organización religiosa, el cristiano que dice las verdades acerca de lo que ve, que puede ser tomado como Juan el bautista, que enrostra los malos hábitos de quienes se dicen ser correctos. El cristiano que con su buena voluntad ayuda a los pobres, pone la otra mejilla y que pretende agradar a Dios de esa manera.
Todas son imágenes que hemos construido a lo largo del tiempo, quizá faltó agregar el predicador que con entusiasmo pregona su fe en las calles y plazas de una ciudad o pueblo; pero quisiera agregar sólo un elemento a este comentario, la libertad, un cristiano ¿Es realmente libre? ¿A qué y de qué? Vivimos en una sociedad con “valores”, en cierta medida y que están cambiando, pero al fin y al cabo, como occidentales, hemos construido nuestros principios en base a la moral cristiana, en donde vuelve a resaltar el elemento de la piedad, de la solidaridad, el respeto y amor al prójimo, tal vez, como un bosquejo de mundo ideal. Pero esta sociedad, tiene una aliciente, y es la apariencia, el demostrar que no soy lo que los demás no quieren que sea, es decir, engaño, vivir bajo un manto de protocolos y normas que hacen sentir a quienes comparten mi entorno que yo, “soy normal”. ¿Eso hace libre a una persona (cristiano)? ¡Si! (del prejuicio), pero le convierte en un ser en alguna medida demarcado por los gustos de los demás, quienes definen lo que está bien y lo que está mal. Un ser preso del “qué dirán”. Dios se agrada de aquellos que sin engaño se acercan a él, además nos insta a ser semejantes a los niños, quienes por sobre muchas cosas guardan su originalidad, su genuinidad, a menos que alguien les quite esa peculiaridad.
El Señor, ¿cómo nos mira?, ¿cómo auténticos creyentes, libres de toda “atadura”, honestos delante de él?, o está viendo cómo nosotros encajamos en los conceptos “limitados” de la cristiandad. ¿Dios quiere hacernos cristianos o creyentes en su palabra? Guardamos una identidad como cristianos, que ya no es a los seguidores de Cristo en Antioquía en el Siglo I, sino que por el hecho de vivir en Occidente, para los musulmanes, principalmente, somos “los infieles”, “los cristianos”. Pero este concepto, puede estar vivo aún, el ser autentico, sin reproches, sin amaneramientos de mi persona, sin guardar mis pisadas, mis dichos, mis opiniones, no porque puedo ofender a Dios, sino porque mis compañeros de fe, me pueden criticar. Cristo manifiesta en su ministerio “La verdad os hará libres” ¿Somos libres? ¿Somos cristianos realmente?
¿Somos creyentes? ¿Somos auténticos? ¿Somos piadosos? ¿Protestantes? ¿Somos obedientes? ¿Qué somos?
Seamos cristianos verdaderos, así como Cristo se dirigió a Natanael como “He aquí, un verdadero israelita, en quién no hay engaño”. Dios pueda decir lo mismo de nosotros. 



 Hasta la próxima
[Publicación resubida por problemas técnicos]

jueves, 26 de mayo de 2016

El cristiano Ideal

La manera clásica en como se reconoce a un seguidor de Cristo

Ya hemos dicho, lo que en cierta manera deriva del significado de Cristiano, seguidor de Jesús o antiguo seguidor de Cristo. En el libro de los Hechos, se encuentra la primera vez esta palabra, como un término despectivo a lo que también se le denominaba la secta de los nazarenos, o los del camino, grupo creciente que un Joven Saulo de Tarso dedicó algún tiempo enfrascado en la idea de exterminarlos cual genocida y dictador que reprime una región, pero hoy no hablaremos de los tiempos y visiones pristinas, ni medievales, ni aún de los tiempos reformistas. Hoy quiero enfocarme en el arquetipo contemporáneo de cristiano, y más específicamente del que adhiere a una Iglesia Protestante, en mi caso y experiencia particular, el 80% de la composición de las iglesias protestantes, al menos en Chile, no son las iglesias tracicionales (luteranos, calvinistas, bautistas, etc). Sino una corriente reformada que serían los pentecostales, pero no aquella concepción "americana" ni tan carismática de los pentecostales estadounidenses o del centro de América, sino de "Metodistas pentecostales", según entiendo un caso único y además curioso en el Mundo, aún así hay concepciones comunes en muchos cristianos, quisiera siempre hacer la excepción con el "arquetipo" católico, ya que producto de la separación y posterior subdivisión de muchas denomonaciones reformadas se ha ido cada vez seprando y diferenciándose entre protestantes y católicos, aunque me parece que hay algunos varios asuntos morales y teológicos que tienen en común.

Comencemos:
No quiero hacer una lista, ni una enumeración descriptiva, más bien pretendo ir apuntando ciertas convenciones que me parecen comunes y aceptadas.

El cristiano, no bebe alcohol, no fuma ni consume drogas [ilegales], no participa de fiestas, en lo posible no baila y no se comunica por medio de un vocabulario vulgar, al parecer no escucha otra cosa en su diario vivir que "alabanzas" y coros de la iglesia. Comunmente se le conoce como una persona pacífica, ordenada, respetuosa, algunos los tildan de "buenos". Esto es a muy grandes rasgos lo que un cristiano "debe" cumplir (en lo superficial) para ser visto como tal, si no se aprecia a simple vista la gran mayoría de estas características, ponemos en duda su fe, cuestionamos su actuar y nos parece que es inconsecuente con lo que habla y no practica.

Quisiera añadir algunos aspectos estéticos (para dar más énfasis al mundo pentecostal), los varones tienen el cabello corto (como un militar), su barba rasurada, su vestimenta para acudir al templo o al punto de predica es un terno o ambo (bestón, pantalón de tela, zapatos, camisa y corbata, una vestimenta formal), además su vocabulario es en cierta manera común para la liturgia e incluso fuera de ella. En el caso de la mujer, la vestimenta es formal, aunque los tiempos actuales contemplan un modelo formal de pantalón femenino, en este caso (al menos extricto de los pentecostales) sólo nos remitiremos a la falda de preferencia que llegue hasta las rodillas; el cabello de la mujer es contrario al modelo que se intenta generalizar en el varón, y este es largo, podemos dar como ejemplo aquel cabello de las hermanas que incluso con mucho "temor" se cortan muy pocas veces, no pretendo decir que en todos los casos sea así, sino que podríamos dar mayor realce colocando este modelo de estilo de llevar el pelo largo y sin atar (en su mayoría) como un ideal. Sin desviarme del tema y a modo de crítica, me llama en gran manera la atención el caracter pasivo que adquiere la dama dentro de los cultos pentecostales (en otras denominaciones encontramos pastoras que administran iglesias), aludiendo a ser ellas la ayuda idónea; del hermano que es oficial; del pastor enviado al ministerio; del obispo que preside las corporaciones, siempre atenta, siempre servicial, en algunas iglesias la mujer no tiene, por así decrilo "derecho" a llevar un culto desde el Altar (o púlpito) sino, que desde una mesa o pequeño estrado. 

Desde una perspectiva que no contempla destacar el fervor ni la "fe" de los creyentes que tienen las características que mencioné recién, creo que falta otro aspecto importante, y es la disposición y cierto carisma o "especialidad" que acompaña a un "cristiano", veo a muchos alegres "contentos con lo que tenéis ahora", no quiero ser categórico con mis palabras, pero me da la impresión de que existe una cierta miopía voluntaria y también inducida por el miedo a no conocer más allá el mundo exterior, puesto que es malo y trae males quien da vuelta las espaldas a Dios, ahí veo inocencia. Creo que de manera muy superficial queriendo lograr un modelo que abarque casi todos los aspectos, sin mencionar el contexto socio-cultural en el que se encuentra inmerso al menos el mundo pentecostal; es a grandes rasgos lo que denominamos de cristiano, sin olvidar que la vida de estos hermanos gira en torno a dos elementos (1) Cristo y (2) La iglesia, muchas veces el segundo adquiere mayor relevancia que el primero, podría agregar la Palabra, pero me parece que está contenida en Cristo. 

Ahora, es recomendable que busquemos el argumento o algún motivo en donde estos modelos queden obsoletos (no por ser antiquisimos o queramos denominarlos conservadores), sino que carezcan de consistencia en el fondo, en la doctrina y profundidad del evangelio. Creo que la manera en que este modelo de cristiano se hace insostenible, es que es de fácil reproducción. Un día escuché un testimonio de un joven que recibió a Cristo y su manera de "inaugurar" su vida en una comunidad cristiana no es por medio de una conversión espiritual (lo digo en lo que podemos observar), sino que se remite a "comprar un terno y cortarse el pelo", es decir. en cuanto yo me corte mi cabello y vista de cuello y corbata soy evangélico, no quiero encasillar a toda organización o iglesia que de corazón sincero busca a Dios y esta es la manera en cómo van al templo, sino hago énfasis en la facilidad con que podemos repetir el patrón, quizás como un regimiento, todos los soldados más menos iguales en vestimenta, en estatura y en obediencia. Y no sólo los aspectos de indumentaria, sino en la forma en que participamos de los cultos, quizás creo que porque cumplo con muchas características de "un cirstiano" voy por buen camino, hago lo que todos hacen, digo lo que todos dice, repito, reproduzco el modelo que hace ya 107 años se tenía en la Iglesia Metodista en Valparaíso, y ¡No busco una reforma de fondo, sino que mi reoforma es de forma! De lo externo de mi ser, puedo cambiar mi vestimenta, mi manera de vestir, incluso mi vocabulario o manera de pensar, pero claro, ya no soy el mismo, pero ¿La eficacia de la Palabra de Dios ha penetrado mi vida? 

El cristiano ideal, creo que se queda en aquellas concepciones generales y comunes que se repiten, debemos valorar a quienes tratan de encontrar nuevamente, con una entrega genuina una búsqueda hacia Dios, tal como lo hacían los primeros pentecostales, tal como también aspiraban los primeros reofrmadores en contra de una iglesia que se había vuelto corrupta. ¿Cómo reconocemos a un cristiano ideal? ¿Es por lo que viste, habla o demuestra? En ese caso ¡Qué fácil es ser cristiano! Obviamente oomitiendo aquel detalle de cargar la Cruz de Cristo, hasta la muerte, una muerte de mi mismo, una decadencia y entrega de mi mismo a Dios.

Dios nos bendiga
Hasta la próxima

viernes, 20 de mayo de 2016

Del Sermón del Monte a la Cátedra del Obispo


 Una mirada evolutiva del lugar de reunión cristiana




Existe el recurrente recurso de hacer una comparación entre el Israel Antiguo, sus ritos, queriendo encontrar una comparación entre la liturgia de los judiós (de la cual deriva en muchos aspectos al menos teológicos el cristiano) y la del cristianismo [moderno]. No obstante, en tiempos de Cristo, el espacio físico de mayor importancia en donde se reunían los fieles a la religión *judía era el Templo, y no desde el tiempo de Salomón como se puede llegar a creer, sino desde aquel remoto instante en el que según la Biblia, Dios da a conocer el plano del verdadero Templo y Santuario a Moisés (por lo tanto es una mera copia del Templo "celestial" [ver Éxodo 25; Hebreos 8:5]). Jesús predicó y tenía una presencia pública en el templo de Jerusalén reconstruido luego de retornar los judíos de Babilonia.
Otro lugar de reunión en donde Cristo, y de hecho ahí realiza su primer discurso frente a la comunidad judía, en la sinagoga de Capernaum ¿De dónde proviene este "espacio"? En la sinagoga, se reunen siempre los sábados y dan lectura a un trozo de la "Torah", y en su principio tuvo un caracter revolucionario, ya que según una posición ortodoxa del judaísmo solamente en el Templo se devía adorar a Dios, esto según sé, se remonta a la aparición también revolucionaria del rabino, algunos años antes del advenimiento de Cristo, esa relación entre el rabino (maestro) y la sinagoga son en cierta manera una segunda forma "tradicional" de congregación entre los judíos.

¿Cuál es la diferencia de Cristo respecto a este tema?

Respecto a esta imagen no pretendo imponer una imagen europea de Cristo, 
sino que destaco la cercanía de esta imagen con sus discípulos.
 
Jesús en todo lo que significa, y de una perspectiva no tan cristianizada es un rabino que de manera poco convencional aplica y ejecuta la Ley de manera mucho más práctica que quedarse en debates bizantinos y frustrantes, como era el común de la época, quisiera destacar que Jesús en todo aspecto de su vida "pública" era judío, por lo que esa característica no la pierde ni mucho menos se ve excluido del contexto, eso no debemos descuidarlo. Sin embargo, y según se describe en el Nuevo Testamento toma actitudes un tanto "extrañas" al común del proceder de sus contemporáneos, me llama en gran manera la atención la idea que podemos sustraer de iglesia o comunidad que Jesús ejerce tanto para predicar y anunciar las nuevas del reino así como también hacer el llamado a sus discípulos <<Ven, sígueme>>. Quisiera centrarme en el espacio físico que consiste en su "púlpito" hoy asemejando al altar o lugar santo del Templo, pero según veo, en muchas escenas de los evangelios, y también entiendo que el primer "discurso" o predicación de Cristo a la multitud fue en un monte, un lugar al aire libre sin paredes que restrinjan la vista y nos sintamos en alguna manera "recluidos" a un espacio limitado, desde el punto de vista, esto me hace relación a la conexión de nosotros como género humano y también de Dios mismo con la naturaleza. Tomando otro ejemplo, y no queriendo de manera precipitada llegar a una conclusión general, el predecesor de Cristo (como anunciador de su venida), Juan el bautista tomaba lugar en el desierto junto al río Jordan, absolutamente alejado del Templo. Quizás podríamos ver desde tiempos muy remotos la centralización (algo que adolece nuestro país actualmente), la concentración de los centros urbanos como único lugar de reunión. Prosiguiendo con la idea y anotando nuevos ejemplos, podemos ver a Cristo predicando en un bote, en una casa común, en la casa de dos publicanos (Zaqueo y Leví), conversando con quienes los judíos aborrecían como eran los samaritanos, vemos a Cristo peregrinando hacia la Galilea de los gentiles y también enseñando en el Templo.

Hay un pasaje que me impacta y que además Pablo lo rescata, cuando Jesús dice que Dios ya no habitará  en templos hechos por manos humanas, y Pablo dice en sus escritos "¿No sabéis que sois templos del espíritu santo?". Cintetizando el tema, me parece que el primer acercamiento a una reunión cristiana, no se da en un Templo (no existían capillas, catedrales, parroquias) sino que el lugar de reunión era primeramente (no de manera autoritaria) donde el maestro convocaba y convenía a compartir los misterios que tenía guardados, y que no dudaba en revelar a su grupo.

¿De donde nace la concepción de Iglesia actual? 




Luego, pasado el tiempo, los seguidores de la enseñanza de Cristo, se replegaron a lo largo del basto imperio romano, primeramente hacia las provoncias más próximas a judea, y no quiero estar seguro de lo que asevero, empero creo que los lugares de reunión de los primeros cristianos eran la sinagoga y también la casa de algún hermano, la sinagoga significa un lazo aún con el judaísmo, aunque se quiera hoy tratar de separar de manera categórica. Hay un pasaje en los Hechos que señala, que los primeros hermanos Acudían al templo con perseverancia y con un mismo espíritu (Hechos: 2: 41-47), no obstante tenían un culto en común y me atrevo a decir, que el segundo lugar de reunión digamos "del cristianismo" después de los sitios comunes en los que Cristo predicó, fueron los hogares.
Hay un momento en la historia que los primeros cristianos sufrieron gran persecución y sus lugares ocultos de reunión fueron las catacumbas, no quisiera ahondar mucho en este tema, ya que realmente sólo conozco de manera de relato o por documentales, lo que puedo decir que de a poco, al igual que muchas doctrinas "primitivas" fue delinéandose una diferencia cada vez más fuerte.
Desde el momento en que el cristianismo adquiere un lugar ponderado en el Imperio de Roma, no me extraña que se comenzarán a construir grandes edificaciones, no logro determinar el momento exacto, a pesar de que Cristo dice que Dios prefiere habitar en el corazón del hombre, se desplaza por denominar a este edificio como "La Casa de Dios", no pretendo en ninguna manera, de romper de golpe e irreverentemente con las congregacions en sus iglesias respectivas, sino que cada vez, aquel mensaje abierto de Cristo, sin paredes, sin opulencia, más bien con mesura se convirtió en lo que conocemos hoy tanto en iglesias ortodoxas, católicas y el gran número de congregaciones protestantes (sin generalizar, hay una rama de Bautistas que no se congregan en Templos, sino en hogares de hermanos).

 Una contraposición a la forma actual



Quiero ir concluyéndo el tema, y los invito a reflexionar, a veces se nos enseña que: "Si oramos en el templo, no es lo mismo que hacerlo en la casa", "La Gloria postrera de esta casa, será mayor que la primera..." ¿Hablamos de la misma manera de la que podemos encontrar en el mensaje de Cristo? 
También, la manera en que algunas iglesias pentecostales salen a pregonar el mensaje de cristo en grandes caravanas (a veces son minúsculas) a las calles, anunciando por calles y plazas, pero hay algo de claro, su lugar de encuentro final es el templo, podríamos asemjearlo como una burbuja, la que un apéndice de esta sale a dar un recorrido por "el Mundo perdido" y se devuelve a su "centro de operaciones" ¿Es una visión integral y 100% correcta de la predicación cristiana?
¿Andamos anunciando el nombre de Cristo en las casa comunes, yendo a sitios donde seremos mal mirados? ¿Nos atrevemos a dar un mensaje en medio de un bosque? (si es que van quedando en este mundo globalizado)... 

Hay una canción que dice: Saca a Dios de los templos, donde lo encerraron hace tantos años, y déjale libre en las plazas y también en el mercado del pueblo... El mensaje de Dios y lugar de reunión no me parece que sea únicamente en el templo en que comúnmente nos congregamos, no quiero hayar nada de negativo en ello, sino quizás falta un poco de visión respecto de la profundidad del mensaje de libertad y salvación del maestro...

La gracia de Dios sea con todos nosotros, amén
Hasta la próxima....
 
*llamémoslo así, puesto que al denominar judío hacemos énfasis en la religión que recibieron y siguiero los israelítas cuando existieron como un pueblo compuesto de 12 o 13 tribus.